Trayendo la Libertad de Dios a esta Generación
Ciertamente he visto la opresión de Mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues conozco sus angustias. He descendido para librarlos de la mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y amplia, tierra que fluye leche y miel. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón para que saques de Egipto a Mi pueblo.
La libertad sana y restaura a los quebrantados — "Quiero pasar mi vida restaurando a las personas heridas, quiero pasar mi vida quitando el dolor."
El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto Me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos.
Sanen enfermos, limpien leprosos, resuciten muertos, echen fuera demonios; de gracia recibieron, den de gracia.
Acuérdense de este día en el cual salieron de Egipto, de casa de servidumbre; porque con mano fuerte los sacó el Señor.
Ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de su testimonio.
Recordar lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas nos lleva al deseo de traer libertad a la vida de otros — "¿Escuchas el clamor del pueblo?"
Tu testimonio tiene el poder de traer esperanza y libertad.
Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos a todas las naciones… y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
Hasta ahora la visión ha sido acerca de ti, pero has llegado a un punto donde la visión debe convertirse en acerca de otros.
Todos venimos a Dios con nuestra propia visión, pero ¿qué hay de la visión de Dios?
No fui rebelde a la visión celestial.
¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí: Heme aquí, envíame a mí.
Cuando obedecemos la visión de Dios, produce salvación y libertad en la vida de otros.
No se haga mi voluntad, sino la tuya.